miércoles, 23 de abril de 2014

La pluma negra y el cielo cambiante.


Tú lo sabes, pero te cuesta encontrar la manera de hacérselo dar a entender a los demás. Hace tiempo que vienes sientiendo esa inquietud en tu pecho. Como una especie de globo que se hincha y deshincha, según le viene en gana.
Desde hace mucho vienes pensando que eres diferente. Que hay algo en ti que no es natural. Lo has visto infinidad de veces en la televisión. Lo has leído en internet. Lo has oído en la radio.
Sientes que eres una especie de monstruo, pues no eres como otras personas.
Odias que te miren raro en la calle según cómo vistes, cómo agarras de la mano a tu pareja. Aborreces a las personas que, cuando tus labios tocan los de tu amor, os miran con asco.
Qué tendrá de malo, te preguntas constantemente mientras observas el cielo cambiante. Notas como los colores se suceden unos a otros, y piensas que no tienes un favorito. No te gusta el rojo más que el azul, ni el rosa sobre el amarillo. Todos te parecen hermosos por igual y más cuando puedes verlos juntos.
Sientes la frustración de no poder gritarle al planeta entero lo que realmente eres. Te duele ver como tu pareja sufre en silencio el acoso que vivís día a día. Y todo porque sois del mismo sexo.
Coges una pluma negra que se posa a vuestros pies y escribes en ella: "Escribiré paz en tus alas y así podrás volar libre por el mundo". Se la enseñas al cielo, te sientes triunfante.
De lo que no puedes hablar en alto, deberá ser pasado en silencio.
Ella pasará tu mensaje.





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