Ahora comprendo el porque de mi adoración al cielo estrellado: tú.
Desde que te conocí, desde esas primeras escapadas nocturnas observando la nada y sus estrellas, la Luna y la oscuridad... Siempre supe, que desde entonces, yo sería tuya y tú serías mío.
Ahora ya no estás. Te perdiste en el espacio azul, iluminado por bombillas, donde yo no puedo llegar.
Y sigo aquí, sola. Escuchando nuestra canción y pensando en ti.
Quiero saltar a ese agujero perdido en el que te encuentras y volver a reunirme contigo, pero tengo miedo.
El universo es muy grande, ¿podré encontrarte?
Creo que te estoy viendo.
Dame la mano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario