martes, 26 de noviembre de 2013

Te toca.

Hace algún tiempo se me ocurrió empezar una sección interactiva entre Aglien y yo. Para explicar de una manera muy simple de qué va, lo que haremos mi amiga y yo será escribir unas líneas sobre algo y la otra tendrá que continuarlo.
Dicho lo dicho, aquí pondré el primer trozo de historia el cual Aglien deberá continuar. Escribiremos con diferentes fuentes así podréis distinguir lo que cada una escribe. Obviamente para no perder el hilo de la historia, copiaremos y pegaremos lo anterior siempre, y esperemos que algo interesante salga de todo esto.
Espero en el mismo banco blanco de siempre. El cielo gris ofrece un panorama tranquilo aunque algo deprimente, y las gotas de lluvia son el único sonido predominante al momento. De vez en cuando un coche pasa por la calle desierta levantando un rocío de agua en su camino, lo cual me hace recordar que llevo un buen rato esperando, para variar, pero no importa pues la paciencia es una de mis virtudes, lo cual agradezco en demasía. Aunque debo ser honesto, me aburro con facilidad.
Suspiro y paso una mano por mi pelo humedecido. Las hebras ámbar se pegan a mis dedos y juguetean con ellos, rebeldes. Intento sin mucho éxito domar mi cabello pero casi doy la batalla por perdida. Para evitar frustrarme, meto una mano en mi mochila y alcanzo un paquete de tabaco ya empezado. Saco un cigarrillo sin prisas, y lo deposito entre mis labios mientras mi otra mano se aventura a uno de los bolsillos de mis vaqueros y extrae un encendedor de metal algo anticuado.
Una pequeña llamarada y el humo llena mi boca y mis pulmones. Siento el calor en mi pecho y garganta, lo cual me agrada. Cierro los ojos y exhalo el humo por la nariz lentamente, aún sosteniendo el cigarrillo entre mis labios. Es un buen momento de paz que me ayuda a abstenerme de seguir refunfuñando para mis adentros. Abro los ojos lentamente y observo el cielo, que me devuelve una mirada triste y llorosa.


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