Por
razones que escapan a mi comprensión
siempre que me siento mal, tengo la necesidad de escribir. La mayor
parte del tiempo pienso que expreso cosas que ni yo misma entiendo,
pero al final resulta que, casi siempre, escribo unas pocas líneas
antes de abandonar.“¿Qué
te pasa?” Me
pregunto todos los días, pues es evidente que por mucho que lo
intente ocultar, algo grave me pasa.
Estudiar, trabajar. Nada parece terminar de convencerme o motivarme. Me gustaría saber qué ocurre en mi cabeza para poder solucionarlo. Qué tornillo me falta o que tuerca está floja.
Nada parece ir bien. Ni nadie parece capaz de ayudarme. ¿Tengo salvación o es posible que solo me quede la condena?.
Paso la mayor parte del tiempo fingiendo que estoy bien cuando en realidad me gustaría decir “Ayudadme”, pero no puedo.
Me gustaría saber qué es lo que hace el resto de la gente para poder vivir. Para poder estudiar. Trabajar. Para poder motivarse diariamente. Para salir adelante.
Me siento tan estancada y hundida, que poco a poco desaparezco en un pozo donde la luz apenas llega y la oscuridad es casi eterna.
No soy nada. Nadie.
Apenas una mota de polvo flotando sin rumbo, solo visible cuando hay un rayo de luz.
Si me muriera mañana, me pregunto cuánta gente me lloraría, cuánta me recordaría, a cuánta le importaría.
No dejaría huella alguna en el mundo, salvo palabras sin sentido y vacías para la mayoría de la gente excepto para mí.
Estudiar, trabajar. Nada parece terminar de convencerme o motivarme. Me gustaría saber qué ocurre en mi cabeza para poder solucionarlo. Qué tornillo me falta o que tuerca está floja.
Nada parece ir bien. Ni nadie parece capaz de ayudarme. ¿Tengo salvación o es posible que solo me quede la condena?.
Paso la mayor parte del tiempo fingiendo que estoy bien cuando en realidad me gustaría decir “Ayudadme”, pero no puedo.
Me gustaría saber qué es lo que hace el resto de la gente para poder vivir. Para poder estudiar. Trabajar. Para poder motivarse diariamente. Para salir adelante.
Me siento tan estancada y hundida, que poco a poco desaparezco en un pozo donde la luz apenas llega y la oscuridad es casi eterna.
No soy nada. Nadie.
Apenas una mota de polvo flotando sin rumbo, solo visible cuando hay un rayo de luz.
Si me muriera mañana, me pregunto cuánta gente me lloraría, cuánta me recordaría, a cuánta le importaría.
No dejaría huella alguna en el mundo, salvo palabras sin sentido y vacías para la mayoría de la gente excepto para mí.

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