He decidido empezar un diario de sueños. No estoy segura de si escribiré diariamente o será algo esporádico, supongo que dependerá de lo que sueñe y recuerde.
Creo que estaba en un campo, durante la noche. Veía árboles torcidos y en el cielo no había estrellas ni luna. No estoy segura siquiera que hubiera cielo.
Empecé a caminar y notaba el césped extraño, como si se moviera constantemente en un baile con una brisa que no notaba. A cada paso que daba, la hierba crecía. O quizá era yo que me volvía más pequeña. Llegó un punto que el verde oscuro cubría todo lo que podía ver cuando alzaba la mirada. Solo me quedaba mirar hacia delante o hacia abajo.
A mis pies descalzos, un riachuelo de agua se movía serpenteante, evadiéndome, como si yo fuese veneno.
Entonces quise huir y salté, como un pajarito queriendo volar por primera vez. Pero mis saltos eran patéticos, ya no podía alcanzar la salida de aquel laberinto tan bizarro que me había tragado.
Me senté sobre una tortuga, que me miraba con ojos humanos. Abrió la boca lentamente y yo la observé sorprendida, pensando que quizá fuese a hablarme con una voz vieja y rasposa. No lo hizo, me mordió.

¡Maldita tortuga humanoide!
ResponderEliminar¿era una tortuga ninja?
Jajajaja, era una tortuga salida del mundo de Tim Burton.
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